Razas y cuidados: el Bulldog Inglés

Razas y cuidados: el Bulldog Inglés

El origen de los bulldog está ligado como muchos sabréis a las peleas entre perros. De hecho, en algunas ocasiones eran utilizados para matar o encorrer a los toros ya que entonces se pensaba que esto hacía que su carne fuera más jugosa.

 

Sin embargo, estas características agresivas y violentas del pasado nada tienen que ver con la especie del bulldog inglés. Si tuviéramos que describirlos con tres adjetivos probablemente serían: tolerante, simpático y noble. Son perros muy familiares, especialmente pacientes con los niños, y a los que les encanta estar rodeados de cualquier animal o persona.

 

A pesar de su aspecto, no son perros muy deportistas y tienen las patas cortas, aunque gozan de una importante musculatura y les gustan los paseos y juegos. Siempre deberemos tener especial cuidado de no exponerlos a grandes ejercicios físicos o climas extremos ya que son frecuentes las dolencias respiratorias en esta raza.

 

Dieta

 

Dadas sus características se recomienda alimentarlos con piensos específicos para su raza, pieles sensibles o alergias. Es importante que los piensos tengan alto contenido en fibra para equilibrar su flora intestinal. La piel y pelo del Bulldog Inglés requiere de cuidados específicos, por ello el pienso deberá reforzar la función protectora de la piel con vitaminas y aminoácidos.

 

Piel y pelaje

 

Las características arrugas del Bulldog ingles están cubiertas de pelo corto, fuerte y brillante. Debido a sus pliegues, estos perros pueden sufrir intertrigo por la fricción y poca ventilación en la piel. Por ello, es fundamental preocuparnos de cuidar su pelaje desde la dieta hasta el baño y el posterior secado, especialmente de las arrugas. 

 

Desde Escuela Mónica Gómez os recomendamos revisar regularmente su piel y orejas para prever cualquier problema. Las alergias son frecuentes en la raza del Bulldog Inglés en algunos caso llegando a provocarles otitis. Otra de las alergias habituales es la dermatitis que podemos detectar por el enrojecimiento en las almohadillas o la zona del vientre.

 

Fuentes: Super Piensos y Mundo Animalia

Publicado
el 18-01-2016
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